[Reseña]: Domesticados

“Todas las especies existen en ecosistema: todos estamos interconectados y somos interdependientes” (p. 403)

Fotografía de Domesticados de Alice Roberts para reseña de Educafuturo            Hace millones de años atrás las reses eran uros, hace cientos de años atrás no había maíz en Europa y el tan criticado trigo tiene indicios de haber sido consumido de antes del neolítico, el mejor amigo del hombre alguna vez fue un extraño y desconfiado lobo.

            “Domesticados: las diez especies que han cambiado la historia” de Alice Roberts habla de los procesos de cambios que vegetales y animales han tenido con el contacto con el hombre y de cómo esas transformaciones ha facilitado, y muchas veces determinado, la continuidad de nuestra especie en el mundo.

            La obra de Alice Roberts habla de los perros, las gallinas, los caballos, el trigo, el arroz, el maíz, la papa, la manzana y las reses. Es un libro que recoge una investigación multidisciplinaria, tiene mucho de historia, pero también mucho de arqueología, antropología y mucho de ciencias, a través de diez especies que han entrado a formar parte importante de la vida de los seres humanos, pero está relatada de manera tan amena que es como si nos sentáramos a escuchar los cuentos de la formación de nuestro especie.

            La autora que ha estado en diferentes hitos arqueológicos o paleontológicos, incluso ha visitado nuestro país, específicamente el yacimiento de Monte Verde. Y es que nuestro país aparece en más de una ocasión por diversos motivos, pero quizás el más evidente es por la  deliciosa y muy consumida papa.

            Si contaste nueve especies en la enumeración del inicio de esta reseña, estas en lo correcto, y es que la última especie es el hombre mismo: “También nosotros parecemos exhibir  algunos de los rasgos que aparecieron al ser domesticados los animales” y es que con este encuentro nosotros también nos hemos vuelto menos violentos, lo que se aprecia en los cambios en la forma de nuestros cráneos, dientes o que nuestros cachorros sean indefensos por tanto tiempo.

            Este libro habla de diez especies domesticadas, que iremos descubriendo tienen menos que ver con “el hombre como amo que doma la naturaleza” y mucho más con el encuentro transformador con un otro que es distinto a mí, pero con quien logramos conectar en una relación que se ha extendido por años, pero es en una relación bidireccional: los seres humanos también hemos cambiado por este encuentro.

            Y es que aunque seamos parte de estas especies domesticadas, la autora es tajante en recordar que no por eso dejamos de ser parte de la naturaleza: “De hecho, aceptar que somos parte de la naturaleza debería animarnos a reflexionar más sobre nuestra influencia y sobre las formas en que nuestra existencia  tiene un impacto sobre las demás especies” (p. 436). Si bien hay mucho de valioso en la historia de cómo llegamos a domesticar y domesticarnos, la autora siempre mantiene un diálogo con el hoy, es muy interesante y apropiado ver cómo llega hasta argumentación. Es importante recordar que somos parte de esta naturaleza y por ser quienes pensamos, somos responsables de las especies que no están domesticadas. Hay un deber ético de por medio, pero si la ética no es suficiente, hay motivos biológicos para privilegiar la diversidad genética y es nuestra propia extinción. La diversidad genética es la que nos permite combatir los embates de las bacterias y virus, por lo que disminuir la diversidad nos afectaría también directamente.

            Ser seres pensantes nos genera una obligación con la naturaleza, con los seres que hemos domesticado y con los seres que han decidido vivir alejados de nosotros. Entendemos esa responsabilidad cuando tenemos el conocimiento de los millones de años y los cambios que hemos hecho con el encuentro con otros y nuestra cada vez más sofisticada tecnología, somos los responsables del cambio climático, entenderlo y tomar decisiones apropiadas es nuestra responsabilidad. Leer este libro no solo ayuda a aprender, sino que ayuda a tener un pensamiento crítico y tomar acciones ya en pro de nuestro planeta.

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