[Reseña]: El extraño orden de las cosas

Fotografía del libro "El Extraño Orden de las Cosas" de Antonio DamasioQuiero decir que cuando leo un libro no leo la biografía del autor hasta el final del libro porque no me gusta que influya en mi lectura. Con “El extraño orden de las cosas: La vida, los sentimientos y la creación de las culturas” me costó bastante reprimir el deseo de conocer su biografía porque Antonio Damasio, autor del libro, mostraba un amplio conocimiento en diversas disciplinas y era inevitable cuestionarme: ¿Quién es el autor de este libro que parece saber tanto de áreas tan distintas?

            El autor se hace preguntas filosóficas, pero cuando comenzamos a conocer su argumentación, podemos ver un fundamento fuertemente biológico. Es cierto que la filosofía trabaja cada vez más con las ciencias en un cruce disciplinario necesario, sin embargo, el autor muestra un conocimiento profundo y no de quien se adentra como un extranjero, sino de quien habla como nativo, asimismo habla desde la filosofía y desde la psicología.

            En este sugerente título el autor trabaja la importancia de los sentimientos en la construcción de la cultura humana y su propuesta es la siguiente: “Mi idea es, en esencia, que la actividad cultural comienza profundamente unida a los sentimientos y que esta unión ha permanecido intacta.”(p. 18). Por muy sencilla que pueda parecer esta hipótesis, lo cierto es que el autor propone los sentimientos como el motor central, como el motivo que sirvió “para poner en marcha la gran epopeya de las culturas humanas”(p.16). Hasta ahí parece todo bastante apegado a la discusión general, pero luego agrega “llegué a darme cuenta de que nuestra forma de concebir el pensamiento y las culturas difiera de la realidad biológica”(p 19) y aquí es cuando todo se comienza a tornar un poco más complejo porque señalará que la explicación sería más bien en los mecanismos de la regulación de la vida, la homeostasis: “Los sentimientos, como agentes auxiliares de la homoestasis, son catalizadores de las respuestas que originaron las culturas humanas.”(p. 46).

            El autor durante estas 415 páginas hace un análisis en donde queda de manifiesto su gran acervo cultural en distintos lenguajes: filosófico, psicológico y científico, que como indiqué deja ver que no es un visitante en las distintas disciplinas, es un nativo. Es un libro avanzado, aun cuando el autor la mayor parte del tiempo explica los conceptos, muchas veces hará referencias breves a diversos autores y se paseará por conceptos de la biología como si todos los manejásemos, asimismo por la filosofía y la psicología.      

            Se nota la filosofía también en su impecable manera de argumentar y la ciencia en su método riguroso. Este no es un libro para neófitos o recién iniciados en la lectura de ensayos, porque es exigente con su lector, le pide tiempo para la lectura, concentración y atención, además de conocimientos en múltiples disciplinas. No significa que si las desconozcas no lo puedas entender, pero sí que habrá que detenerse un tiempo a investigar lo que sea necesario.

            Es un libro maravilloso y como tal es un bocado exquisito, que se debe saborear lentamente, para lograr apreciar todos sus sabores. Es una obra para pensar y repensar, pero con una exigencia bien correspondida con la rigurosidad del autor en el tema que presenta y que acompaña con una bibliografía amplia. Además es importante destacar que al final contiene un índice analítico que me pareció sumamente necesario. Antonio Damasio nos entrega una hipótesis que está trabajada y nos impele a detenernos a pensar en preguntas fundamentales de los seres humanos y, sin duda, esta lectura produce un goce intelectual. En un mundo donde muchas veces nos quedamos en la superficie, este libro nos exige profundidad y este es un desafío que les dejamos, si se atreven.

 

“Vale la pena repetir que la condición excepcional del ser humano, por encima de todo lo que comparte con otros animales, no está en cuestión, y deriva de la manera única en que sus sufrimientos y sus alegrías están amplificados  por los recuerdos individuales y colectivos del pasado y por la imaginación de un futuro posible. Aumentar nuestro conocimiento de la biología, desde las moléculas hasta los sistemas, refuerza el proyecto humanista” (p. 332).

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