“Para salvar el planeta (o la vida en el planeta como la conocemos, incluyendo la nuestra) hace falta que aprendamos a vivir de otra manera.” (p.26)

¿Merece la pena leer “10 pasos para salvar el Planeta”? Absolutamente, y una vez resuelta la duda principal de una reseña, pasemos a revisar de qué se trata el libro y porqué nos parece que hay que leerlo.

El texto se constituye en diez capítulos con una introducción y palabras finales, es decir, doce partes. Además al interior de algunos capítulos hay “notas” donde se aclaran conceptos y que tienen una extensión variable.

Mariana Matija, la autora, explica que ella no es experta, sino que se sitúa en la voz de una persona que al tomar conocimiento de las crisis climática decidió tener un papel activo y coherente al momento que se está viviendo. Esto significa también informarse acerca del tema. Ella nos ofrecerá su experiencia en el camino del cambio hacia una mayor sostenibilidad, un camino que puede tornarse complejo.

Pero este libro es sobretodo una invitación, por ello el nombre completo es “10 pasos para alinear la cabeza y el corazón y salvar el planeta. Guía básica para las personas que quieren reducir su impacto ambiental (y sospechan que para eso se necesita más que una guía básica)”. Es una invitación a no bajar las manos cuando esta elección por una vida más sustentable se vuelva compleja, porque se va a volver complicada porque el mundo y la vida son así. Porque el mismo cambio climático tiene muchas causas y no existe algo así como un “enemigo único” al que derrotar. Interesarse por la crisis climática nos obliga a entender que esto es parte de un proceso histórico y que hay a la base un sistema que ha generado la crisis climática, pero también la desigualdad social y un sistema económico al que poco le importa el medioambiente y la vida. En la marcha realizada en Santiago el 20 de septiembre había un cartel que decía “Ganar otras luchas no será posible si perdemos esta” y es que es imposible pensar en la reivindicación de otros derechos sino reivindicamos primero el derecho a la vida de todos los seres vivos y eso es viviendo de forma sostenible con el planeta y todos quienes lo habitamos.

Cosas que tal vez no necesites pero que igual te gustan y que no encontrarás en otro planeta.

La realidad es compleja y mientras más nos adentramos en un problema puntual, descubrimos como todo esta conectado. No es casual que EE.UU. que tiene al menos del 5% de la población mundial sea el que históricamente ha generado la mayor huella de carbono (p.48). La complejidad también se puede ver en nosotros, elegir tener una vida sostenible es también complejo y es interesante como la autora lo explica. No condena la materialidad, sino la manera de utilizarlo: “Afirmar que el plástico es el problema, por ejemplo, es una sobre simplificación. Hay muchos problemas relacionados con el plástico, sí, pero usualmente no por el material en sí mismo, sino por la manera en que hemos decidido usarlo.” (p. 73)

Asimismo, al pensarlo es más ecológico reemplazar las bolsas de plástico por bolsas de papel (o de tela en nuestro caso), ella dice que esto podría ser engañoso, si seguimos usando muchas bolsas aunque sean de papel también estamos contaminando porque el papel contamina mucho en su producción, así más que solucionar algo, estamos cambiando un material por otro sin pensar en el uso. Y este es un engaño que muchas empresas están aprovechando diciendo que sus productos tienen sellos verdes… es importante saber si ese sello es real o simplemente parte del empaque como imagen de marketing, asimismo, es importante contrastar si, por ejemplo, esa chaqueta con sello verde corresponde a una empresa comprometida con la sustentabilidad ecológica o en realidad es una certificación que obtuvo para ganar un grupo de compradores, pero sus prácticas siguen siendo contaminantes.

Podemos hablar mucho de este libro, pero un mensaje que nos parece fundamental, si eliges un camino a una vida más sustentable, es que no es necesario hacerlo todo de una vez, al contrario es mejor hacerlo gradualmente. No es tu obligación ser perfecto, pero si que tu camino sea cada vez hacia una vida más sustentable. Asimismo, tener acciones individuales no es suficiente, pero es necesario, así como también es importante realizar acciones colectivas. Lo importante es empezar porque la emergencia climática es hoy ¿Alguna sugerencia? Consume menos, solo lo que realmente necesitas, es una de las recomendaciones que se realizan más a menudo.