“Ha aumentado la esperanza de vida. Se dice que viviremos cada vez más. La moral de la ciencia es esa: pero el deseo de vivir es otra cosa.”

Constanza Michelson inicia con estas palabras el libro “Hasta que valga la pena vivir”. El deseo de vivir, el amor, los mandatos que les toca cumplir a hombres y mujeres en el contexto de la cultura patriarcal sirven para hacer una reflexión en donde todos los temas señalados se cruzan en forma vertiginosa, cambiante y se desafían unos a otros para tratar de comprender como se desarrollan en esta sociedad de los albores del siglo XXI.

En más de 230 páginas existe un proceso de reflexión y dialogo no lineal, más bien de saltos con rodeos a veces, hacia adelante o hacia atrás, lo que implica concentración y atención pues los temas vuelven una y otra vez pero con colores distintos y nuevas vueltas a sus significados. No es una lectura sencilla, ya que requiere de cierta voluntad de ir masticando cada idea que despliega a lo largo de su obra. 

En las palabras preliminares habla de las promesas de liberación social que no se cumplieron y que han provocado una pandemia depresiva, lo que se puede resumir en la frase “haz lo que quieras, tú puedes”, la cual choca con la realidad -como se apreció en el 18 de octubre de 2019 en Chile- donde solo los grupos privilegiados tienen acceso a cumplir con hacer lo que quieran y no todos, como indicaba el discurso público. Luego en la introducción, a propósito de las crisis existenciales, hace una revisión de las tecnologías y el futuro con una pregunta recurrente en esta época, la de si las máquinas nos reemplazaran. Para pasar al capítulo uno a centrarse en el deseo, el sexo y la seducción. A primera vista da la impresión de un ejercicio de divagación libre, sin embargo, el tema central en todas las páginas que va desarrollando tiene que ver con  el develar las contradicciones de las sociedades occidentales capitalistas neoliberales, en donde las personas son ante todo consumidores y donde todo se mercantiliza: el deseo, el amor, la amistad y las relaciones afectivas, en pos de fortalecer el deseo egoísta por sobre el colectivo, el yo sobre el nosotros, la acumulación por sobre la posibilidad de compartir con el otro; es en este contexto, donde hay una tensión que explica porque es tan difícil el deseo de vivir.

Su libro, finalmente, es una crítica a los discursos y a los modos de vida que no son factores neutros en el devenir social, sino que son fenómenos que van moldeando en forma sistemática, y a pesar de nosotros, estilos de vida afines con una cultura en donde, por ejemplo, la mujer aún con todos los avances sigue ocupando un papel secundario, de sometimiento y de objeto de deseo. En donde están la buenas mujeres que cumplen con todas las características esperables de la maternidad, cuidado, obediencia y amor según el modelo patriarcal y, por tanto, para el matrimonio frente a las otras mujeres, las desobedientes, críticas y que reniegan de este modelo, que son las que caen bajo la etiqueta de putas. 

Este ensayo nos muestra que estamos en un momento de cambio que genera dudas y miedos cuando las personas buscamos certezas. Como el caso de nuestro país, donde las certezas no fueron suficientes y donde se produjo (y sigue en curso) una de las crisis sociales más profundas de los últimos cuarenta años. Un libro complejo y que obliga a una lectura dialogante, que interpela y que es contingente para quienes estén interesados en comprender los malestares y tensiones de la cultura actual. 

Título: Hasta que valga la pena vivir. Ensayos sobre el deseo perdido y el capitalismo del yo.

Autor: Constanza Michelson

Editor: Paidós

Año: Enero de 2020

País: Santiago de Chile

Número de páginas: 233