El mes de abril realizamos una consulta donde muchos docentes indicaban lo estresante que es esta nueva labor para la que no estábamos preparados (Revisa el informe aquí). Por otro lado, las investigaciones en educación señalan que el nivel de atención de los estudiantes es breve y se incrementa con la edad, siendo la del adulto de máximo 45 minutos. 

Finalmente, constatar que realizar una clase virtual no es copiar y pegar de una clase presencial. Son formas distintas de resolver los problemas y si bien hay ventajas, también hay dificultades. A continuación unas sugerencias que podrían ayudar:

  1. La hora de clases es de 45 minutos, de los cuales se deben considerar 10 minutos para que los estudiantes se saluden, estén conectados en forma óptima y preparen sus materiales para la toma de apuntes si es necesario y se conecten los rezagados. Por tanto considere entre 30 a 35 minutos efectivos de clases. Sin olvidar que probablemente habrá alumnos que no se conectarán por diversas razones y para los cuales se tendrá establecer otras estrategias para hacerles llegar los contenidos de esta clase. 
  2. Evita realizar clases de 90 minutos: actualmente, se hace complejo visualizar claramente el nivel de atención de nuestros estudiantes, por ello, es mejor 30 minutos intensos pero que tengan mayor efecto sobre sus aprendizajes ¿Te acuerdas de lo que comentábamos en el punto anterior? Usa los primeros minutos para recordarles que tengan a mano lápiz y papel o que se ajusten para grabar o porqué no, que le recuerden a sus compañeros que ya va a empezar la clase o para conversar de cómo estamos como grupo curso.
  3. Realiza una clase con diversas actividades: evita el monólogo y fomenta la participación. Sabemos que no es fácil, por ello es importante hacer preguntas desafiantes y significativas, abrir la discusión con el tema relevante del día y conectarlo con los contenidos a trabajar. Como es probable que los alumnos estén simultáneamente conectados a su teléfono celular durante la clase, sería interesante tratar de incorporarlo como herramienta didáctica. 
  4. Cada persona asimila de distintas maneras las explicaciones que recibe, no todos tiene el mismo proceso de comprensión, autodisciplina o forma de interacción al relacionarse con otros. Sabemos, desde siempre, que cada uno de nuestros estudiantes es único. Aprovechemos las herramientas de internet para intentar generar actividades diversas para estudiantes diversos. Sugerimos ir a la página del Mineduc, aprendoenlinea.cl que contiene cientos de orientaciones de apoyo ordenados por asignatura y niveles, con fichas de actividades, PPT, láminas y enlaces a otros sitios que podrían servir de ayuda al trabajo docente. 
  5. Prepararse mentalmente debido a que en esta realidad virtual es mucho más demandante que la realidad presencial en términos de tiempo. Actualmente la sociedad de internet es la sociedad de la inmediatez y, a veces, a los alumnos, apoderados, equipos directivos, colegas e incluso a nosotros, se nos olvida poner límites. La angustia se apodera con los mensajes que responder con dudas en cualquier horario, la luz de las pantallas que cansan la vista, el estrés de realizar la clase online y no poder contar con factores extralingüísticos para el control de la sala de clases y todas las herramientas que tenemos que aprender. Por otro lado, el reclamo de los apoderados que piensan que trabajar online no es una clase. Usemos las herramientas a nuestro favor, creemos un grupo de contención entre colegas, trabajemos colaborativamente construyendo actividades en conjunto, compartiéndonos información o proponiendo fijar horarios establecidos para las consultas.

Cuéntanos si tienes algún tip para compartir que te haya ayudado a sobrevivir en estos tiempos complejos. Nos puedes indicar tu nombre, asignatura y enviarnos la sugerencia que podríamos incluir en una segunda parte de este artículo. Recuerden que cuando trabajamos todos juntos, el trabajo se aliviana.

¡Mucha fuerza!

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