“La mañana de ese 5 de octubre la portada de El Mercurio anunciaba que la encuesta Skopus daba 55,3% al Sí y 46,1% al No, sin siquiera advertir que sumaba 101,4” (p. 217)

El autor Joaquín Barañao nos vuelve a llevar de la mano por el mundo de los datos curiosos como transmisores del conocimiento, como ayudas de memoria para el recuerdo y este dato termina teniendo una importancia pedagógica. En este volumen II de la “Historia Freak de Chile” se narra desde la ocupación de la Araucanía hasta el estallido social en 139 curiosidades. El libro comienza desde la primera página entrando de lleno en la historia.

Y en esta segunda parte, al estar más cerca de nuestra historia reciente, se hace un poco más complejo desde el horizonte lector. Esto porque en Chile, a ratos, somos muy serios y nos tomamos nuestra historia en serio; a veces tan en serio que ni hablamos de ella, entonces claro, la primera parte era más digerible (siempre es más fácil reírse de lo que nos resulta ajeno), pero en esta segunda parte se activaban alertas de “esto es políticamente incorrecto”. Basta recordar que familias completas de nuestros pueblos originarios fueron exhibidos en zoológicos humanos, como los once selknam en la Exposición Universal de París: “Los selknam eran calificados como ‘infrahumanos’ y descritos por Darwin como ‘abyectos y miserables’ (aun cuando junto con los yaganes se las ingeniaron para domesticar el perro fueguino a partir de zorros, en lugar de lobos). Ello explica que fueran apresados y exhibidos en zoológicos humanos.” (p. 14) y así con la constante manera de mirar en menos todo lo que sea diferente.

Quizás es también porque a mayor cercanía más nos parece que la historia se repitiera: Es estremecedor leer cómo el levantamiento de los obreros de Iquique, exigiendo justicias en temas básicos, pasara a transformarse en la matanza de Iquique: “El petitorio incluía demandas tan incendiarias como una escuela para los niños, rejas que previnieran la muerte por calcinación al caer al caliche hirviente y balanzas en las pulperías para precaver estafas.” (p. 41), la respuesta ante esto por parte del Gobierno fue una violencia que dio paso a una masacre. Lo que no quedó como un hecho aislado en nuestra historia, sino que años más tarde se repetiría en Tarapacá donde nuevamente ante las demandas sociales por mejoras en la calidad de vida, el Gobierno responde desde la fuerza en la “matanza de La Coruña”. La historia siguió repitiéndose y cada vez que se exigían demandas de justicia social eran respondidas con violencia.

Menos negros son los relatos de los eventos telúricos de nuestro país, como la razón de porqué el trago del terremoto se llamó de esta manera. Otro elemento interesante es la relación de los políticos chilenos. De los trigos limpios nunca fueron, pero como dice el autor, la historia política en Chile no era aburrida. Desde el político de sangre caliente e infiel que decía que sin importar si arriba o abajo, lo importante es gozar, hasta Barros Luco que se tuvo que casar bastante mayorcito porque no podía irse a ser diplomático sin estar casado porque sería mal visto, o que cuando indican frente a Barros Jarpa el sandwich en su honor, él lo agradece, pero dice que prefiere el Barros Luco.

La distancia histórica también ha tenido la ventaja de hacer risible lo que en su momento era serio ¿Sabían que los mayores partidarios del voto femenino eran los conservadores? Tiene mucho sentido porque las mujeres eran un voto más conservador. Asimismo, para intentar frenar el impacto se propuso que el voto de los hombres casados o viudos contara por tres o cuatro votos, lo cual se aprobó en el Senado, pero no pasó la Cámara.

Es cierto que la historia actual está más cercana, pero por ello podemos saber más de lo que sucedió y podemos comenzar a tomarla con humor, pero sobretodo sirve para aprender cuánto hemos avanzado en estos pocos años, y en que estamos reprobando por repetir una y otra vez lo mismo. Nuevamente sabremos que todos los profes de historia podremos encontrar alguna nueva joyita para nuestro repertorio, pero también en lo tiempos en los que vivimos es una manera de abordar la historia para hacerla más cercana y proponer, porqué no, un programa transversal y familiar para los tiempos de pandemia.