“La consciencia se refleja en la palabra como el sol en una gota de agua. Una palabra es a la consciencia lo que una célula viva al  conjunto de un organismo, lo que un átomo al universo. Una palabra es un microcosmos de la consciencia humana.” (p. 329)

Vygotsky es un referente dentro del mundo del pensamiento contemporáneo de occidente y de la educación, por ello es difícil haber pasado por las aulas universitarias sin leerlo o sin, al menos, utilizar alguno de los conceptos que el autor desarrolló.

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“Pensamiento y lenguaje” es la primera de sus obras que fue traducida al inglés, aunque como indicará la nota explicativa, ésta dejó afuera muchas partes porque el traductor las consideró repetitivas, la realidad fue que cortaron partes del significado y de su propuesta, por lo que muchas de las primeras críticas al autor se deben a que sus lectores no poseían la obra completa. Vygotsky, en el pasado, estaba relegado y no era leído por su filiación con la unión soviética y todo lo que ésta representaba. Hoy es un referente no solo en la psicología, también es estudiado en lingüística y, por supuesto, en pedagogía.

Nos pareció interesante repasar esta obra clásica donde veremos que Vygotsky fue un pensador que desafió la forma en que se pensaba la infancia y adquisición del pensamiento a través del lenguaje. Para ello, en “Lenguaje y pensamiento” se comienza con la revisión de otro gran referente: Piaget. A partir de un análisis de la metodología y de los supuestos no enunciados de Piaget, Vygotsky dará cuenta de cómo su interpretación respecto al desarrollo del lenguaje es errada.

Piaget estudia el desarrollo de los niños y de su pensamiento indicando que estos pasan por diferentes etapas en que se desarrolla un lenguaje egocéntrico hacia uno que sale de sí mismo, paralelo al pensamiento. Es cierto que distintas escuelas lo han reinterpretado, pero la critica de Vygotsky es a este primer Piaget y es que cuestiona las etapas de desarrollo indicando que suceden casi por arte de magia, a medida que el niño crece pasa por etapas y se desarrolla, pero no sabemos como es que se produce ese cambio. También pone en tela de juicio que el epistemólogo suizo base sus resultados prácticamente sólo en los datos empíricos obtenidos en sus investigaciones. Vygotsky señala que lo cierto que Piaget interpreta los datos en base a creencias no explicitadas, pero que están ahí. En este sentido, Vygotsky  lo primero que hace es explicar que tener un marco de pensamiento es útil porque nuestra interpretación no puede estar ajena a él, lo importante es observar los resultados de los experimentos con el mayor despojo posible de preconceptos. Por la observación, notará la importancia del comunicar en el lenguaje. El autor indicará que la relación entre pensamiento y lenguaje es una relación en la que el pensamiento se realiza en el habla, donde no hay una relación estática: “La relación del pensamiento con la palabra no es una cosa, sino un proceso, un movimiento continuo, del pensamiento a la palabra y de la palabra al pensamiento” (p. 290)

El autor da cuenta de la relevancia de la función comunicativa del lenguaje a través de lo que arrojan los experimentos y observa que, incluso, cuando los niños hablan solos, lo hacen creyendo en la comunicación, ello lo ve porque en situaciones en que los niños no necesitan expresar sus deseos hablan menos, pero cuando se los enfrenta a contextos en que si necesitan solucionar un problema entonces aumenta el “habla para sí” de los niños más pequeños, de alguna forma el hablar en voz alta para es que otro te entienda, en este sentido, el contexto cumple un rol fundamental.

Respecto a la edición de Paidós de “Pensamiento y lenguaje” es cuidada y lujosa, el libro es tapa dura y las letras de un tamaño agradable para la lectura. En lo que respecta al contenido, cuenta con una introducción del autor en el que se nos contextualiza respecto a esta obra y el lugar de Vygotsky en el círculo de pensadores. Asimismo las notas al final de la obra son un gran aporte, en especial porque incluye la respuesta que Piaget publicó sobre las observaciones de Vygotsky.

En este sentido, la obra sigue completamente vigente para quienes nos interesamos por la educación y, en esta particular, con algunas inclinaciones hacia el lenguaje. Es muy interesante como asumiendo que hay un marco filosófico en el que se encuadra su investigación, el autor puede hacer una mirada con menos prejuicios y la importancia de la palabra no solo radica en la comunicación sincrónica, sino en la asincrónica, pues como afirmará el autor: “La palabra es expresión directa de la naturaleza histórica de la consciencia humana” (p. 329).