Esta novela coral se centra en Guille, un niño hipersensible que cuando grande quiere ser Mary Poppins. Esto es importante pues la historia comienza cuando la maestra Sonia le pregunta a los niños del curso que quieren ser cuando grandes y Guille responde “Mary Poppins”. Esto cambiará completamente la vida de Guille y de quienes lo rodean.

Guille es un niño feliz (o al menos eso aparenta). Es nuevo en la escuela y su única amiga es Nazia, una niña que también es nueva y que, por su origen, no habla bien español, lo que la hace ser tímida. Él es un niño sin prejuicios y cuando su profesora Sonia cite a su padre Manuel para contarle el incidente de Mary Poppins nos iremos enterando de más cosas sobre la vida de Guille. Sabremos que su padre está cesante y que su mamá ha aceptado un trabajo en Dubai para mantenerlo. También nos enteraremos que las últimas vacaciones las pasaron en Inglaterra donde fueron para conocer a Mary Poppins porque la mamá de Guille también ama a Mary Poppins y es algo que ellos compartían.

Manuel quiere mucho a su hijo, pero le molesta que quiera ser Mary Poppins y sabe que esa excesiva sensibilidad le va a acarrear problemas, por ello, reacciona a la defensiva frente al tema, pero acepta que Guille vaya con la orientadora.

Y aquí entra a escena un nuevo personaje: María, la orientadora de la escuela que comenzará a trabajar con Guille para entender de mejor manera esto de que él se vea tan feliz y que sea solo aparente tras analizar su fijación con Mary Poppins. Se acerca Navidad y él junto a Nazia presentarán el número musical de superfragilisticoespialidoso, lo que a medida que avanza la obra va cobrando más y más importancia.

Es una novela bien construida, al ser coral nos permite ver las situaciones desde muchas perspectivas, aún cuando los personajes nos escondan alguna parte. Está muy lograda la voz de Guille porque es un niño sincero, pero que comunica en su lenguaje infantil lo que hace que a los adultos les cueste entenderlo. Por eso toda la obra busca armar el puzzle de Guille. Cuando terminemos, nos daremos cuenta que su verdad siempre estuvo ahí y que él fue claro y sincero, pero hablando desde su lenguaje y manera de entender su vida.

Es un libro bonito, donde nos enamoramos de los dos niños; pero también es un libro difícil, que a ratos se vuelve duro para el lector que se siente identificado con los adultos queriendo abrazar y entender a Guille, pero que simplemente no puede. Es  fácil encariñarse con su orientadora (que además es un reemplazo) porque se compromete y es interesante recorrer el proceso que va desde el prejuicio adulto sobre Guille a querer entenderlo, a validarlo.

En esta novela se refleja la infancia, que está llena de verdad y de emociones difíciles de explicar, frente a la adultez que es oscura, opaca, falta de claridad y que se autoengaña. En esta novela los personajes que crecen son los adultos porque los niños tienen un mayor apego a la realidad. 

Es una novela cruda y sirven para tratar muchísimos temas, como el manejo de las emociones, la importancia de tratar la verdad con los niños, el valor de la amistad, los prejuicios, lo relevante de la atención de la comunidad escolar respecto de quienes la forman y que los niños no pueden hacerse cargo de los problemas de los padres, entre otras. Guille nos robó el corazón y, sin duda, se robará el corazón de quienes lo lean.