“Evaluar con el corazón” es un título cautivador y Miguel Santos Guerra, su autor, es una eminencia de nivel mundial en el tema. En una escuela en donde la evaluación se suele abordar, exclusivamente, desde un punto de vista técnico pedagógico, el autor propone la siguiente sentencia: “La evaluación es como un cuchillo. Se puede utilizar  para salvar a las personas y liberarlas de las cuerdas de la ignorancia y de la opresión, pero también puede utilizarse para herir y matar” (p. 10). Desde el inicio deja en claro que evaluar es un proceso delicado, que se debe hacer cuidadosamente y que involucra aspectos éticos, morales y emotivos que van a condicionar el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Santos Guerra señala que el estado del arte de la evaluación, hoy, está marcado por una serie de elementos que la distorsionan, la vuelven injusta y un mal recuerdo en muchos que han sido estudiantes. Que los docentes al evaluar lo hacen bajo un conjunto de estereotipos, como por ejemplo “Si no les exiges, no hacen nada”, fuertemente interiorizados en las prácticas docentes. Ésta tal como se está desarrollando no permite visualizar si los niños y niñas están aprendiendo pero se usa para clasificar y etiquetar, por ejemplo “eres malo para la matemática”, son incapaces de analizar un texto”, “son niños con rendimiento básico en ciencias” y un sinfín de comentarios sobre nuestros estudiantes a partir de evaluaciones del aprendizaje. De esta manera el autor promueve un cambio profundo desde las concepciones educativas, las actitudes personales y las prácticas profesionales para modificar el contexto actual.

A lo largo del texto hay un análisis detallado del repertorio de  ideas sobre la evaluación que están presentes en la escuela y las relaciona con la práctica en el aula. Todo lo anterior evidenciado a través de decenas de testimonios de estudiantes y docentes y de cómo vivieron el proceso de ser evaluados en algún momentos de sus vidas escolares y su formación con los cuales podemos empatizr como lectores. 

También existe espacio para propuestas de mejora cuando habla del concepto de “los triángulos del cambio” que corresponden a tres dimensiones relacionadas con las estrategias, los contenidos y lo requisitos que deben tenerse en cuenta al momento de hacer cambios en la concepciones evaluativas vigentes.

Dime como evalúas y te diré quien eres, cómo piensas, cuál es la ética que te lleva a definir como realizas determinadas acciones en tus prácticas docentes, es otra de las afirmaciones que va recorriendo esta obra en los distintos capítulos y complementa a la principal, que señala que la evaluación tiene un componente emocional, cuando afirma certeramente  “Sólo aprende el que quiere. Por eso es tan compleja la tarea docente: porque no se trata solo de transmitir con rigor el conocimiento, sino de despertar el deseo de saber. La profesión docente gana autoridad por el amor a lo que enseña y el amor a quienes enseña” (p. 77). Afirmación que sintetiza las más de 170 páginas de este ensayo. 

“Evaluar con el corazón” es un libro inspirador, ideal de leer de forma pausada porque Santos Guerra va vertiendo en él muchos años de experiencia acumulada como docente en aula. En éste describe realidades variadas como las de España y Chile, que si bien tienen grandes diferencias tienen también puntos de encuentro en la educación. 

Título: Evaluar con el corazón: De los ríos de las teorías al mar de la práctica.

Autor: Miguel Ángel Santos Guerra

Editor: Homo Sapiens Ediciones

Año: Marzo de 2017

País: Argentina

Número de páginas: 182