“El mundo ha cambiado tanto que los jóvenes deben reinventar todo: Una manera de vivir juntos, instituciones, una manera de ser y de conocer” 

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Pulgarcita es un ensayo sobre educación y los cambios en los que los jóvenes se ven envueltos, de lo cuales quieren ser actores y no espectadores, pero de una manera especial, usando la tecnología. Michel Serres los llama pulgarcitas y pulgarcitos, porque escriben usando sus pulgares a una velocidad increíble en los teléfonos móviles. ¿Pero quiénes son estos pulgarcitos? Son jóvenes que viven en la ciudad, preocupados del medio ambiente, están acostumbrados a habitar lo virtual desde cualquier punto a través del GPS accediendo a información de manera simultánea y con acceso a todo el conocimiento en internet y son “formateados por la publicidad” (p.21).

Si bien, es una obra escrita por Michel Serres el año 2012 y traducida al español el año 2014, contiene reflexiones que se mantienen plenamente vigentes en un mundo que cambia a nivel vertiginoso. Nace de una observación aguda de la sociedad de principios del segundo decenio del 2000, donde se debatía la profunda crisis de la educación con respecto a la formación de las generaciones jóvenes y que estaba dando como resultado, según los críticos, a individuos egoístas, sin compromiso educativo, permanentemente sumidos en su teléfonos móviles y que demostraban escaso interés en lo que queríamos transmitir los adultos. Un diagnóstico catastrófico que, al menos, al autor le parece sospechoso. De esta manera comienza a escribir Pulgarcita, una reflexión en que intenta mostrar una nueva mirada de los jóvenes que piensan de manera distinta porque viven en un mundo cambiante, por lo que los criterios que utilizamos para medirlos forman parte de un mundo que ya desapareció o está en vías de hacerlo. 

Cuestiona a la escuela, a los docentes y a todas las instituciones tradicionales. Serres reflexiona “pretendemos dispensar nuevas enseñanzas en marcos que provienen de una época que ya no reconocen -edificios, patios, aulas, auditorios, campus, biblioteca- y se pregunta ¿qué transmitir?, ¿A quién transmitírselo? Y ¿Cómo transmitirlo?” (p.31) y luego agrega “Pulgarcita abre su ordenador y los motores de búsqueda activan a su antojo textos e imágenes, tiene ahí  adelante, ahí afuera su cognición” (p.42), por lo que “ya no necesita trabajar duramente para aprender el saber porque lo tiene adelante objetivo, recogido, conectado, accesible a voluntad” (p.44). La pedagogía pierde su sentido original, el avance tecnológico la está obligando a encontrar uno nuevo, el espacio físico y las escuelas viven esta crisis con docentes tratando de resignificar su nuevo rol en el aula y el aprendizaje. 

“Hasta esta misma mañana, un docente, en su aula, entregaba el saber qué, en parte, ya se encontraba en los libros. Oralizaba lo escrito” (p.53), emisión que requería de un silencio que ya no tiene porque ha perdido su valor debido a que es “Accesible por la web, en cualquier portal. Explicado, documentado, ilustrado, con tan poco errores como en las mejores enciclopedias. Ya nadie necesita a los portavoces de antaño. Fin de la era del saber” (p. 54). Fin de la escuela como la conocemos.

Es un libro provocador, que obliga a mirar la educación desde otra perspectiva, que tiene una una mirada esperanzadora sobre las nuevas generaciones, que invita abrir la mente para tener una comprensión de los jóvenes y a entenderlos en su nueva realidad. Recomendamos leerlo y compartirlo en compañía de otros docentes, recordando los ojos críticos del autor, pero comprendiendo también que desde el 2012 al presente año también hemos cambiado y esa escuela de la que habla Serres no es igual a la escuela de hoy o quizás sí, pero la única manera de saberlo es a través de la reflexión. Al menos en nuestro país, el debate está instalado entre una tradición que se niega a morir y una innovación que busca un nuevo rol docente acorde a los tiempos.

Título: Pulgarcita

Autor: Michel Serres

Editor: Gedisa Editorial 

Año: Marzo de 2014

País: España

Número de páginas: 123