Este libro de José Miguel Arteaga publicado por Ril Editores contiene una serie de artículos del autor en los que reflexiona alrededor de la actualidad, sobretodo en lo referido a cómo el sistema capitalista y patriarcal imperante afecta la vida.

Al vivir en pandemia, lo primero a lo que remite el título de la obra es al estar en nuestras casas en cuarentena, pero la clausura no se refiere a ello, sino a un sistema en cuanto cerrado, fijo y, por lo tanto, poco flexible y con poco espacio para el cambio. Es en este espacio en el que nos encontramos y que ha sido un lugar que ha significado la asfixia: la de nuestro ecosistema en un modo de vida que no lo tolera, la de nuestra forma de vida con desigualdades tan abrumadoras que nos obligó a salir a la calle a protestar. Entonces, el sistema socioeconómico es el que clausura y que nos asfixia, a pesar de su capacidad de ampliarse y de absorber a quienes deberían oponérsele.

Los artículos reunidos giran en base a cuatro temas principalmente: el futuro de la humanidad respecto al cambio climático y las voces que se han levantado, en especial, a través de la figura de Greta Thunberg; el futuro referido al avance tecnológico, específicamente sobre la inteligencia artificial y cómo podría superar al humano, poniéndolo en jaque; el estallido social como un espacio de esperanza que muestra la fragilidad del sistema y, finalmente, reflexiones alrededor de la pandemia, cómo nos ha cambiado la vida y cómo nos afectará en el futuro.

Estos artículos no necesitan leerse de manera lineal, pues cada uno es una unidad en sí mismo. Son las reflexiones del filósofo en una época en la que necesitamos pensar, aún en la carencia y la incertidumbre absoluta, porque en este espacio de quiebre tenemos la oportunidad de decidir lo que como sociedad queremos.

Es un libro para estos tiempos, pero no es un libro apto si queremos estar refugiados y ajenos a la reflexión de vivir en una realidad cada vez más compleja. Es un libro que abre preguntas y que, como indicamos, nos invita a pensar, pero no para quedarnos en las nubes, sino para tomar decisiones para la vida concreta.