Sophie es una joven ordenada a la que le encanta la organización y las jirafas. En su primer año de universidad, en una residencia universitaria conoce a su mejor amiga, Ellen, que es todo lo contrario a ella. 

Al año siguiente se mudan juntas a un departamento donde conocerán a Koen, Isaak y Simón, sus vecino que también son universitarios. Simón es cálido, confiable y siempre tiene una sonrisa amable. Sophie y Simón se enamoran. Para ella es increíble porque es un amor simple y hermoso, pero la vida es imprevisible y el amor también: no siempre es eterno, no siempre son eternas las amistades.

A través de Sophie nos introduciremos en la historia de un grupo de amigos que se conocen cuando todo es simple, cuando no hay preocupaciones; transitaremos por los cambios que comienzan con el ir volviéndose adultos poco a poco, pero sobretodo con las transformaciones que ocurren más allá, por la vida misma, porque aunque hagamos muchos planes, en ocasiones lo que sucede es muy distinto.

La novela se escribe en dos tiempos: a través de los recuerdos de Sophie cuando conoció a Simón y del tiempo presente. Cada apartado lleva el nombre de un mes y en él se mezclan los recuerdos con las experiencias del momento. Esta narrativa nos mantiene alertas porque vamos conociendo paso a paso un poco más de los personajes.

Alice Kellen es una escritora que se ha centrado en historias de amor conmovedoras; adentrándose en las relaciones humanas, en cómo nos marcan y construyen nuestra identidad. Sus personajes son queribles y creíbles porque tienen virtudes pero también defectos, se equivocan y también aprenden a pedir perdón.

Es un libro para trabajar respecto de las relaciones humanas y la fragilidad de la vida. Respecto de cómo podemos mejorar cada día y cómo las decisiones que tomamos (o no tomamos) nos marcan. 

La responsabilidad de ser mejores no es sólo hacia los demás, sino hacia nosotros mismos. La felicidad está a la mano siempre que sepamos tomarla y valorarla en el momento oportuno.