¿Podemos saber cuándo un momento se transformará en esencial para nuestra vida? ¿Cómo sabemos si ese encuentro será el que nos marcará como personas? Ginger es una joven inglesa de 21 años con el futuro decidido. Es el tipo de personas que sabe qué es lo que quiere y que su vida va encaminada a lograrlo: una pareja, matrimonio, hijos y una carrera en la empresa de sus padres. Pero todo se va al trasto cuando su novio, Dean, le pide un tiempo -justo cuando están a punto de terminar la carrera que cursan juntos- para poder experimentar antes de sentar cabeza… En ese momento nuestra protagonista decide que no es lo que quiere, por lo que finalmente rompen. Llena de pena, tomará la decisión impulsiva de viajar a París sin contarle a nadie.

Ginger deberá cuestionarse quién es, pues Dean era su pareja desde los 16, su futuro esposo y padre de sus hijos, con quien trabajaría en la empresa de su padre. Por eso, cuando terminan queda devastada, pero luego se dará cuenta que hasta el momento no había necesitado conocerse a sí misma porque siempre había actuado bajo el “deber ser” que impone la sociedad, sin cuestionarse si eso es lo que realmente quería. Entonces, una vez que vaya a París Ginger se perderá, pero se encontrará con Rhys, un joven que es su opuesto, pues es un DJ que se pasa la vida viajando y que no tiene planes convencionales en la vida. Sentar cabeza no podría estar más alejado de sus planes. Este será el inicio de una amistad por correo electrónico, pues en un arranque de impulsividad Ginger le dará su dirección de correo electrónico a Rhys, lo que comenzará una serie de mensajes.

El libro se estructura a partir de las voces de los dos personajes: Ginger y Rhys,  donde cada uno irá contando lo que sucede en distintas etapas y tendremos acceso a sus pensamientos y temores. Otra parte del libro se narra mediante el intercambio de correos electrónicos, pues Ginger es de Inglaterra y Rhys -como se mencionó- vive viajando constantemente por su trabajo.

Será gracias a este intercambio de emails constante que estos personajes seguirán presentes en la vida del otro durante años, sin embargo, no verse también les pasará la cuenta, así como las palabras no dichas o el no tomar las acciones a tiempo, les deparará mucho dolor.

“Nosotros en la Luna” es un libro de lectura ágil, ambos personajes son queribles, llenos de virtudes, pero también de defectos. Ambos crecerán juntos y tomarán caminos que los alejarán o acercarán a ser lo que es auténtico en ellos. Me parece también importante la mención constante a “El Principito” que será fundamental dentro de la obra en cuanto a cómo se concibe la amistad.

La autora nuevamente nos conquista con esta obra con la que podemos trabajar respecto a la amistad, el amor y la construcción de las relaciones, también sobre cómo buscar el camino que nos haga sentido más allá de satisfacer las expectativas externas. Es un libro también para mirar con ojos críticos y entender que no todas las relaciones son buenas relaciones o sanas y como es necesario no romantizar todas las conductas que leemos.