El hecho histórico es el siguiente: el 21 de mayo de 1879 frente a la rada de Iquique se enfrentaron el monitor peruano Huáscar, al mando del capitán Miguel Grau, y la corbeta chilena Esmeralda, al mando del capitán Arturo Prat. Como resultado de este combate a las 12:10 del día, la Esmeralda se hunde tras una resistencia de dos horas y desaparece de la superficie del mar con su bandera a tope. Fin del hecho histórico.

Mas de cien años después seguimos recordando este combate pero como una gesta heroica que va más allá del hecho objetivo del combate naval y se convierte en un hito de la historia nacional. Esto es en síntesis  lo que se enseña y se trabaja en las escuelas de todo Chile acompañado de actos cívicos en que los niños se disfrazan de marinos, del capitán  Arturo Prat y realizan recreaciones más o menos sencillas, leen discursos y entonan poemas.

La visión tradicional de este hecho de la Guerra del Pacífico, suele ser binaria donde los buenos y valientes son los chilenos y los peruanos y bolivianos son los malos (imagen forjada por la historiografía tradicional aristocrática), suele trasladarse al aula como una forma  de afirmar el amor a la patria y la bandera, sin embargo  en la actualidad merece una reflexión. 

A partir de inicios del siglo XXI comienza con fuerza un movimiento migratorio masivo desde diversos países de América del Sur hacia nuestro país. La primera gran oleada fue de peruanos que llegaron a ser una de las colonias más numerosas de extranjeros, luego arribaron bolivianos, ecuatorianos, colombianos, haitianos y venezolanos entre otros. Esto tuvo variados efectos culturales en la sociedad chilena y uno de los ámbitos donde llegó con fuerza es en el espacio educativo al ir modificando la composición de los estudiantes en las escuelas y aulas con niños, niñas y jóvenes de otros países. 

No es lo mismo enseñar la Guerra del Pacífico en esta nueva aula multicultural. Trabajar esta temática en la actualidad en nuestras escuelas es complejo si en el aula hay estudiantes peruanos y bolivianos quienes tienen otra mirada sobre el mismo hecho histórico. Hay haitianos que no hablan español y colombianos y venezolanos que miran con curiosidad como la pérdida de una batalla es celebrada como una victoria. 

¿Como es posible trabajar un tema que puede resultar controvertido para nuestros estudiantes peruanos y bolivianos?, ¿cómo trabajamos esta parte de la historia en el contexto de la interculturalidad y la inclusión?  Para nosotros el héroe es Arturo Prat, para los peruanos su héroe es Miguel Grau. Para nosotros es una acción de heroísmo, para los peruanos es una victoria militar. Por los menos, hay dos miradas para el mismo hecho histórico como el Combate Naval de Iquique. 

Las respuestas son variadas y aquí juegan un papel clave los docentes como, desde sus prácticas docentes y en un reflexión colectiva resignifican un contenido desde la interculturalidad y la inclusión desarrollando acciones contraculturales y contrahegemónicas, dejando atrás miradas homogeneizantes para que se desarrollen aprendizajes ciudadanos. 

En este sentido es importante rescatar que ha habido acciones educativas de docentes que han tratado de dar una nueva mirada a este hecho histórico, así como la nueva historiografía ha tratado de recoger la mirada social. Asimismo, hay una mirada más tradicional (por diversos motivos). Lo que creemos importante destacar es la necesidad de que, desde nuestro lugar como docentes, instalemos este hito como un espacio para reflexionar, para que en el aula sea una oportunidad de favorecer una mirada intercultural, abrir un espacio de escucha y de diálogo que desafíe la costumbre de mirar la historia desde una sola mirada y, finalmente, sea una oportunidad para crear conductas de sociabilidad e inclusión que promuevan el convivir en paz como ciudadanos del mundo.