Ilustración al interior del libro "El universo según Carlota" donde aparece Carlota sentada al interior del museo con su cuaderno ilustrando planetas.

Este libro esta escrito por Teresa Paneque, una científica que trabaja por la divulgación de la astronomía e ilustrado por Juanca Cortés en una edición cuidada de Planeta Junior. La autora parte de una pregunta acotada ¿qué son las estrellas fugaces? Un tema que se va ampliando, aunque no es presentado como un libro de divulgación, sino a través de la historia de Carlota. Paneque indica acerca de trabajar un tema específico: “Son conceptos locales, pero muy importantes, porque es nuestro universo más “cercano”. Espero, si le va bien al libro, poder escribir más aventuras de Carlota donde explore otros planetas, galaxias y el cosmos a gran escala, a medida que se va encantando con el mundo científico.” 

         A Carlota lo que le gusta es el arte y sabe que es a lo que se quiere dedicar, entonces ¿para qué prestar atención a los otros ramos si son cosas que no necesita saber? Lo que ella quiere hacer todo el tiempo es dibujar, pero la profesora Fernanda de ciencias no la deja hacerlo y la molesta con una pregunta que la deja en ridículo en clases, pero es que no estaba prestando atención…

         Su mejor amiga Marga tampoco es fanática de las ciencias, a ella lo que le gusta es hacer diseños en las uñas, en cierta medida ambas se expresan artísticamente aunque de maneras distintas.

         Y la vida es normal hasta que a la profesora de ciencias se le ocurre que todos deberán hacer proyectos individuales para la feria anual de ciencias del colegio, lo que pone nerviosa a Carlota porque si bien “no le iba mal en el colegio, pero tampoco se sacaba notas excelentes. Además, le tenía pánico a quedar como tonta por hacer una pregunta absurda.” (p. 13). Tampoco sabía sobre que tema hacer su trabajo, aunque “No podía permitir que su participación fuera mala. si había que ser parte de la feria entonces al menos iba a realizar un buen proyecto… ¡y bonito!” (p. 13).

         Tras una visita al museo, donde a cada alumno se le asignan distintas temáticas, Marga sale emocionada porque decide trabajar sobre los químicos respecto al quita-esmalte. A Carlota le encanta la visita, pero no sabe de que hacer su trabajo hasta que una semana más tarde la profesora la presiona para inscribir su tema para la feria y, finalmente, decide: se tratará de las estrellas fugaces.

         Este suceso -una tarea- que podría ser casual, se convierte en una aventura de descubrimiento de las ciencias para Carlota y no solo alrededor del tema en específico, sino también a sus compañeros que disfrutan de este, a su papá que es fanático de las ciencias y también se acerca a los divulgadores científicos del museo. No es que Carlota abandone su primer amor, pero descubre que la ciencia también puede ser interesante.

         Les recomendamos este libro con el que se puede trabajar de manera interdisciplinaria, pues en la historia que relata se tocan temas de física, biología, química, pero también de arte y, por supuesto, se puede agregar a las clases de lenguaje. La riqueza de esta obra es que precisamente nos permite integrar un principio de vida clave y es que aunque tengamos intereses distintos, las personas somos más complejas y podemos conciliar los gustos por muchos temas, además trabaja de manera muy bonita los prejuicios para conocer a las personas y la amistad.