¿A quién no le gusta comerse un rico asado? ¿Un choripán? ¿Un pedacito de torta en la tarde o una dona para desayunar? El dr. Carlos Jaramillo escribe CoMo debido al éxito de su libro “El milagro metabólico” y también de “El milagro antiestrés” (del que te dejamos reseña). En todas sus obras, el autor vincula la buena alimentación a una buena salud.

Entonces, la pregunta que correspondería es ¿Sabes como alimentarte bien? Y si bien no podemos entrar a tu casa y chequear tu refrigerador, la respuesta es que probablemente no. La vida vertiginosa en la que estamos insertos nos lleva a comer mucho, pero alimentarnos poco. Lo cual no sería tan malo, excepto porque tiene muchas implicaciones en nuestro bienestar.

Vivimos en una sociedad en que la obesidad y la diabetes están a la orden del día, pero no solamente esas enfermedades (aunque es más fácil hacer el vínculo directo con las mencionadas). Es un libro extenso y detallado, lleno de capítulos y tablas donde te explica con peras y manzanas como obtener una buena nutrición, pero no te asustes por su extensión porque es un libro fácil de leer y a medida que avances podrás ir chequeando las tablas solamente en la medida en que te interesen y te sean de utilidad.

Nos enseña, por ejemplo, sobre los macronutrientes: proteínas, carbohidratos (los carbs que muchos evitan en las dietas) y las grasas. Sobre este tema es importante los mitos que derriba, como que las grasas son malas o que los carbohidratos sólo corresponden a arroz, papas, etc., y que las verduras forman grupo aparte (Spoiler alert: las verduras son carbohidratos y a los que debemos privilegiar sobre otros carbs). También nos habla de los micronutrientes y aunque los explica de manera sencilla, creemos que nuestros colegas de química engancharán mucho más fácil con esta sección en que entenderemos que no podemos mezclar todo con todo, por ejemplo, el pescado con el brócoli no son una buena combinación químicamente hablando…

El autor colombiano también menciona a Chile y la política de etiquetado que nos rige, con lo que podemos apreciar que es un gran avance en nuestro país, pues permite ver de manera gráfica ciertos aspectos de nuestros alimentos. También se da espacio para hablar de los distintos tipos de dieta, como la vegana, la vegetariana, la paleo, entre otras, indicando que lo más relevante para nuestra salud y el cuidado medioambiental es consumir local, que también significa comer de acuerdo a los ciclos de la tierra porque con el dolor de nuestro corazón chileno: no producimos palta todo el año y el monocultivo de palta daña la tierra.

Inicialmente, el libro puede resultar duro y seguirá siéndolo, pero el autor es consciente de lo difícil que puede ser tomar este cambio de vida, sin embargo, es una guía que sirve par alimentarse mejor y de manera más consciente. Quiere llevarse el choripán a la boca, hágalo, pero sepa lo que está haciendo. Quiere ir al cine y comprarle una bebida a su hijo o jugo azucarado, bueno, sepa cuanta azúcar puede realmente consumir un niño a diario y quiere hacer cambios a su ritmo y tener un lugar de consulta, hágalo también.

Entendemos que, como profesores, muchas veces nos vemos en la obligación de descuidar nuestra alimentación, pero por lo mismo, es bueno saber elegir. Es decir, si decido comer una golosina eventualmente no está mal, pero incluso haciendo eso puedo saber si hay unas mejores que otras o alimentos que sean mejores que otros, todo eso nos puede ayudar a tener una mejor salud y como nosotros menos que nadie queremos que se estrese, puede partir de a poco, al menos nosotros hemos comenzado dejando de endulzar el café negro, ¿Ustedes se animan a hacer cambios para alimentarse de manera saludable? Sugerido para trabajar en las escuelas entre los equipos docentes, con los estudiantes en orientación y los padres y madres en reuniones de apoderados.