Isabel Riquelme, una criolla de buena familia, se enamoró de un hombre prohibido y dio a luz al huacho Riquelme, que pasaría a la historia como Bernardo O’Higgins, el primer Director Supremo de Chile, una nación independiente de España. Hasta aquí la realidad histórica sin adornos ni agregados. 

Cartas al mar se sitúa en dos periodos históricos, el primero que es el recuerdo de una Isabel, en una línea de tiempo que va desde su infancia hasta su relación con Ambrosio O’Higgins, quien llegó a ser virrey de Perú y, paralelamente, una segunda fase que se centra en el año 1823 que corresponde al momento más complejo para Bernardo debido a los entretelones de la liberación, donde tras erigirlo Directo Supremo, esas mismas personas lo querrán destituir.

En este sentido, la figura de Isabel Riquelme es fundamental en la historia de la independencia de Chile no sólo por ser la madre de Bernardo, sino porque es testigo privilegiada de este proceso histórico, dando cuenta de los cambios que vivió Chile desde que era una colonia hasta su independencia. 

La novela de Irene Padilla tiene una estructura literaria epistolar, lo cual le da un ambiente de intimidad y creemos que puede resultar muy atractiva para los estudiantes, pues habla de una historia de amor prohibido que marcó la historia de Chile. La autora indica que, si bien le propusieron hacer un diario de vida, “quise que ella tuviera alguien a quien contarle esta historia y que fuera con cartas. Eso ayuda mucho para que la voz de Isabel Riquelme sea tan íntima, tan franca y potente que me llegó a sorprender incluso a mí como autora.”

Considerando la historia y la estructura de Cartas al Mar, es importante enfatizar a nuestros alumnos que es una ficción histórica teniendo como eje a Isabel Riquelme y este es uno de los puntos que podemos trabajar tanto en lenguaje como en historia a través de los “fast check”, en este caso con una connotación positiva para aprender más sobre la historia de la época, pero también enseñarles a discernir la información real de la ficticia y que ellos podrán aplicar en otros aspectos de su vida. Algunos ejemplos para esto: el rol de los dragones de la majestad en el orden social en las colonias, si efectivamente había un impedimento de matrimonio entre los “españoles” y los criollos, así como si existían excepciones. Si a las mujeres criollas de alta sociedad les enseñaban con la libertad que se ejemplifica, como montar los caballos a pelo. 

Otra forma de entrar en este periodo de la historia de Chile desde una manera que pueda resultar significativa a los estudiantes es investigar es el tema de las fuentes que la autora considera para el desarrollo de esta obra literaria, considerando que las novelas históricas toman licencias que son parte de la ficción. Esto implica ni más ni menos que investigar en las fuentes, así que podemos trabajar con ellos respecto a que son las fuentes históricas y, como otra actividad, podemos hacer que los estudiantes profundicen en algunos temas, por ejemplo, qué significaba ser huacho en Chile, cuál era la diferencia entre ser criollo en regiones y en la capital, profundizar en algunos personajes como Freire, que aparecen delineados, pero no en profundidad como Isabel y Bernardo. También podemos revisar como en esta novela se pone en valor la figura de las mujeres en los procesos de construcción de nuestro país. Isabel Riquelme representa a estas mujeres que aparecen como “sombras en la historia”, pero que tuvieron gran influencia. Ella no sólo acompañó a Bernardo, sino que sufrió los rigores de la guerra siendo encarcelada, siendo una mujer extraordinaria a la que quizás no le damos tanto crédito.

Es una novela que nos enamoró, el tono íntimo de la novela logra generar empatía y ternura. No son personajes perfectos y eso hace que sea más fácil identificarte con ellos. Es una manera de presentar la historia donde se humaniza a los héroes o, en este caso, a Isabel quien cumplió un rol tan importante en la historia de Chile. Te guste o no la historia y la vayas a trabajar o no en la sala de clases, es una obra que te recomendamos. Isabel Riquelme fue una mujer increíble que vivió y sufrió por sus decisiones, que fue una adelantada a su época y que también fue una influencia muy relevante para su hijo Bernardo, el primer Director Supremo de nuestro país.