“El asilo contra la extinción” es un libro que forma parte de la colección “Hoja de Ruta” que suma reflexiones a la discusión sobre el nuevo orden institucional que estamos construyendo. Los autores, Cristina Dorador y Ezio Costa, hacen un análisis en profundidad de la ciencia y la naturaleza en la nueva Constitución desde el contexto de la crisis climática y ambiental qué vive nuestro país y el planeta, dejando como principio rector que “uno de los objetivos que debiera ser claro en esta nueva hoja de ruta de Chile es preservar las condiciones para la vida de nuestro territorio. Necesitamos convertirnos en un asilo contra la extinción” (p.99) y que esta nueva carta magna es la oportunidad de “Cambiar las formas en que realizamos nuestras actividades” (p.100), lo que es un imperativo vital y urgente.

Se parte de la base de que “La crisis climática y ecológica que vivimos tiene una causa: la acción humana” (p.9) manifestada en la pérdida de hábitat de muchas especies lo que está afectando gravemente la biodiversidad. Y cuyo modelo de desarrollo se fundó en dos pilares que fueron impuesto durante la dictadura: el modelo económico neoliberal y la constitución de 1980. En el caso de la economía neoliberal, la principal crítica se centra en una falla lógica y es el que “el crecimiento no es infinito, pues básicamente es imposible crecer ilimitadamente explotando un sistema limitado (La Tierra)” (p.17). De manera que nuestro país basa su generación de riqueza en la exportación de materias primas limitadas a través de la práctica del extractivismo. Todo avalado por una constitución que establece un Estado subsidiario que disminuye enormemente su acción como actor sobre la sociedad, dejándose la mayor parte de las interacciones al mercado. 

Con este diagnóstico, los autores afirman la necesidad del respeto como un mínimo hacia las bases esenciales de la vida saliendo del modelo extractivista. Pero, para que esta visión compartida se pueda sostener en el tiempo, es necesario fortalecer el Estado de Derecho desde una nueva mirada: el reconocimiento de la naturaleza como un sujeto de Derecho, contraponiéndose a la antigua forma política y económica de mirarlo como un factor económico a disposición de la sociedad para satisfacer sus necesidades. Y a continuación se preguntan ¿Por qué derechos de la naturaleza? Una primera razón es cambiar el actual rumbo que nos está conduciendo, colectivamente, hacia un abismo. En segundo lugar, tiene que ver, con como pensamos nuestra existencia y, finalmente, un componente ético en el sentido que la naturaleza tiene un valor intrínseco y no es solamente un medio para el cumplimiento de nuestros fines. 

Es necesario superar las antiguas visiones que sitúan a la naturaleza en dos ámbitos estrechos, es decir, son bienes privados o son bienes públicos y en ambos casos la destrucción es la consecuencia. Así nace una nueva forma de mirarla reconociendo su estatus de bienes naturales comunes en dónde su gestión se haga de forma participativa y colaborativa integrando las perspectivas de todas las personas que podrían verse afectadas. Adoptando el Estado una nueva posición en esta realidad, la de custodio, la de garante de la preservación, cuidado y protección de estos bienes naturales comunes. Pasando a ser un actor con incidencia en el desarrollo del país ¿Cuáles son los bienes naturales comunes? El agua dulce y sus fuentes, el mar, el subsuelo y las zonas costeras, el aire y la atmósfera, las fuentes naturales de energía, el material genético y las semillas, las altas cumbres y las funciones ecosistémicas. 

Al observar el listado mencionado en el párrafo anterior, se puede concluir que queda un largo camino para llegar a pensar en bienes naturales comunes porque gran parte de ellos hoy son explotados hasta su extinción por empresas que se ven protegidas por la constitución de 1980, que promueve un modelo económico de extracción desmedida que beneficia a unos pocos, un ejemplo de ellos son las zonas de sacrificio. Por eso, en las últimas páginas, abogan por una sociedad del conocimiento pensada desde el pensamiento crítico y sistémico que impulse la reflexión y la conciencia de que vivimos en un planeta con un equilibrio frágil. Y que como especie hemos sido hasta ahora el problema, pero también podemos ser parte de la solución. Una obra que invita a pensar, especialmente con los niños, niñas y jóvenes, un mundo mejor, más sano y respetuoso con la naturaleza. Ideal para trabajar en las escuelas. 

Título: El asilo contra la extinción. Ciencia y naturaleza en la nueva constitución.

Autor: Cristina Dorador y Ezio Costa

Editor: Paidós

Año: Mayo 2022

País: Santiago de Chile 

Número de páginas: 102