Lucas J.J. Malasi escribe “Modo creativo: Educación emocional de jóvenes y adultos” con la intención de “brindar estrategias que generen autonomía, para que, tan pronto como sea posible, puedan elegir una vida sana y en paz, haciendo frente a los avatares que ella impone (…)” (p. 15). Si bien el autor se ha centrado en el trabajo con niños, se da cuenta de que no es posible formar a los niños si no hay jóvenes y adultos preparados emocionalmente. También indica que la educación emocional cobra aún más relevancia en un mundo cambiante como el actual, con el fin de perseguir el autoconomiento para encontrar su propósito en la vida y alcanzar la felicidad.

El autor nos explica que existen dos modos en las personas: el creativo y el defensa. Ambos modos son inherentes al ser humano y cumplen un función diferenciada de acuerdo a nuestros modos de vida, no hay algo así como un modo malo o bueno, sino que sirven para distintas situaciones. Sin embargo, el modo defensa es para situaciones críticas reales, como el acecho de un animal que nos pudiese atacar, y en este modo se activan ciertos elementos a nivel cerebral (con efectos en el cuerpo) para poder salir bien de dichas situaciones. Sin embargo, este tipo de amenazas son poco comunes en el siglo XXI (hablando en el contexto de ciertos países, entre ellos, Chile), pues en nuestra sociedad las amenazas a que estamos sometidos son más bien imaginadas, como la posibilidad de la pérdida de un trabajo o la posibilidad de que el jefe nos rete (aquí nos referimos a cuando pensamos en la posibilidad de que esto ocurra, no en el hecho en sí). Nuestro cerebro no es capaz de entender esta diferencia entre lo imaginario y los hechos, por lo que activa el modo defensa; el problema es que estar demasiado tiempo en ese modo nos puede acarrear problemas a largo plazo relacionados a la salud, lo cual incidirá en nuestro bienestar.

En este contexto, Malasi busca que podamos estar en modo creativo la mayor parte del tiempo, un espacio en medio entre la tensión y el relajo que nos permite alcanzar una mayor productividad y que se da cuando hacemos actividades en las que nos involucramos porque nos hacen sentido.

Distingue el placer del disfrute, y es este último el que debemos perseguir: “lo que te estoy proponiendo es que encuentres disfrute, que requiere hacer algo, y no mero placer, que no requiere actividad alguna.” p. 30. Entonces, en el modo creativo me permitirá funcionar mejor en cuanto actúe por lo que me genere disfrute, que son actividades que me hacen sentido y me permiten ser una persona coherente conmigo mismo, lo cual me llevará a ser feliz.

En este contexto, ¿cuál es el rol de los profesores? Malasi habla a lo largo de su libro del rol de los profesores y, precisamente, hace hincapié en que en este mundo complejo “los educadores no dejan de ser conminados a hacer bien algo que en definitiva nadie sabe a ciencia cierta cómo hacer.” (p. 16) ¿Cómo un profesor puede enseñar respecto al trato de las emociones de forma sana? ¿Al autoconomiento y reconocimiento de las emociones si a él o ella no se le ha educado en esto? En este sentido, una de las razones por las que Malasi escribe este libro es para apoyar a los adultos, pero no solo a los padres, sino también a los educadores a quienes se les exige sin saber qué.

El libro nos llena de preguntas ¿Cómo se puede enseñar una vida sana emocionalmente cuando se suele estar sometido a mucho estrés? Siendo que vivimos en una sociedad a la que no se le ha enseñado cómo manejarlo, ni cómo vivir en situaciones que no lo generen a través de condiciones de vida apropiadas; por ejemplo, pensar en la vejez es un estrés en nuestro país. Si bien el autor nos habla de cómo manejar lo que podemos, es decir, lo que sentimos, es inevitable hacerse estas preguntas. 

Aún así, creemos que los conceptos manejados en el libro son esclarecedores y con ejemplos para comprenderlo, asimismo, al final del libro cuenta con un anexo con actividades para desarrollar y emprender este camino de la educación emocional que no solo nos ayudará a nuestra labor como docentes, sino a la búsqueda de nuestra propia felicidad.

Lucas J.J. Malasi. ”Modo creativo: Educación emocional de jóvenes y adultos.” Editorial Paidós, Buenos Aires, 2019.