“la metodología para que se prepare para la vida exige una enseñanza … en la que es necesario utilizar estrategias y métodos didácticos variados y complementarios: simulaciones, análisis de casos, resolución de problemas, asambleas, proyectos, investigación del medio, etc.” Philippe Perrenoud

El ABPro es una metodología desafiante en su aplicación que requiere de ciertas condiciones previas que apoyen su ingreso al aula (presencial o virtual). Como, por ejemplo, lo relacionado con los paradigmas presentes en la escuela, las metodologías en el aula y la participación de la comunidad educativa. Cómo Educafuturo te proponemos tener las siguientes consideraciones:

Primera condición

La educación y los colegios funcionan bajo marcos de pensamientos o idearios que están a la base y son parte de las prácticas docentes de aula. Forman parte del llamado currículo oculto y se manifiestan cotidianamente en la sala de clases. Una de estas nociones descrita detalladamente por Paulo Freire es la concepción bancaria de la educación, para referirse al paradigma de los contenidos donde la escuela sólo es un espacio de transmisión unilateral desde los docentes a los estudiantes y cuya principal forma de verificar o validar el aprendizaje es la prueba escrita estandarizada. Por tanto no es un tema de logística o de más o menos computadores, sino que tiene que ver con los marcos mentales que subyacen en el currículo y en las prácticas pedagógicas. Se hace necesario salir de esta concepción como un primer paso para avanzar hacia una metodología activa como el aprendizaje basado en proyectos.

Segunda Condición 

La aplicación del ABPro desafía lo establecido, especialmente, en la forma como se trabaja el proceso de aprendizaje. Introducirla en la escuela debe formar parte de un acuerdo de la comunidad educativa (profesores, equipos técnicos, apoderados y estudiantes) para llevarla a cabo, pues es un cambio que supone riesgos, genera temores, dificultades y problemas que serán inevitables pero que formarán parte del aprendizaje de los actores involucrados. Debe ser explicada e informada a todos los actores educativos, señalando su forma de aplicación, beneficios, riesgos y sus impactos en el crecimiento de los estudiantes. De manera que la comunidad educativa se sienta participe e involucrada tanto en su éxito como en sus primeros fracasos, pues requiere de tiempo e intentos sistemáticos y planificados hasta que se internalice y se convierta en un hecho natural e inherente al proceso educativo de la escuela.

Tercera Condición

El equipo docente es un agente clave en su aplicación, por lo que es indispensable pasar por un proceso de adquisición de esta metodología a través de una capacitación pertinente, ya que se requiere un conocimiento en detalle del ABP con relación a su estructura, formas de evaluación, conformación de los equipos, etapas del proceso, competencias a desarrollar, entre otros. Al significar un cambio radical de la forma de trabajo del profesorado es necesario entregar todas las herramientas previamente. Una vez que los docentes se han apropiado de este saber, se debe ir incorporando en forma gradual a partir de una asignatura y por un docente que, voluntariamente, quiera desarrollarla con proyectos sencillos. Luego, en una segunda etapa, se desarrollarán proyectos por al menos dos asignaturas y, finalmente, en una etapa consolidada postular a que sea trabajada transversalmente por la escuela. El ABPro es una metodología que requiere colaboración, participación y coordinación entre los docentes y, por lo mismo, no es una metodología que resulte efectiva si se aplica aisladamente y sin acuerdos entre los maestros. En este sentido se debe promover un amplio espacio para la negociación, una capacidad clave para desplegar esta metodología en la práctica.

Cuarta Condición

Los estudiantes también deben ser preparados para saber cómo serán las nuevas reglas de trabajo, pues están acostumbrados a un aula donde su participación es baja o nula y carecen de autonomía. De esta forma será normal que al principio muchas decisiones seguirán en manos de los docentes, pero debe iniciarse un proceso en que estas determinaciones se vayan compartiendo y en algunos casos entregando a los alumnos, pues es clave la autonomía, de lo contrario va a producir frustración. Se debe promover un amplio espacio para una relación dialógica con los estudiantes con el objetivo de llegar a acuerdos, así por ejemplo, negociar los criterios para la conformación de los equipos de trabajo, los calendarios del proyecto, los horarios, el tipo de producto a entregar y la forma en que se realizará la evaluación, incluyendo la incidencia en la calificación final, si consideramos la autoevaluación y la coevaluación.

Si bien se puede implementar el Aprendizaje Basado en Proyectos sin cumplir estas condiciones, las posibilidades de éxito disminuyen ostensiblemente y de acuerdo a la experiencia estudiada será una metodología que terminará abandonando por parte de los docentes para volver al modelo tradicional. 

El ABPro, así como cualquier metodología innovadora, implica salir de la zona de confort, por ello las condiciones previas son herramientas que deben ser consideradas para generar una transición adecuada a una nueva metodología que tiene como ventaja el trabajo transversal y con autonomía que serán de ayuda para formar personas capaces de enfrentar una sociedad cada vez más compleja.

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