“La enseñanza debe ser por la acción. La educación es la vida; la escuela es la sociedad”

Humberto Maturana

El Aprendizaje Basado en Proyectos es una metodología que ya tiene 100 años de recorrido desde Dewey y Kilpatrick, quienes comenzaron a reflexionar sobre la acción de la escuela y los docentes sobre el aprendizaje. A partir de sus descubrimientos  diseñaron, como respuesta a los problemas que advertían en la educación de principios del siglo XX, una metodología activa que daba un lugar preponderante al aprender haciendo. 

Hoy muchas escuelas están descubriendo esta forma de trabajo activo y han decidido llevarla al aula para mejorar los procesos educativos internos y los procesos de aprendizajes. En este paso de la teoría a la práctica, la posibilidad de cometer errores existe y lo importante es ir corrigiendo y mejorando en las siguientes aplicaciones dentro de un proceso continuo de aprendizaje. 

Como una forma de apoyar este proceso y basado en muchas experiencias previas se pueden señalar algunos errores comunes que se producen en la aplicación del ABPro.

  • En ocasiones el entusiasmo nos hace malas jugadas y queremos que todos en la escuela se suban a la metodología ABPro. Creamos un Megaproyecto que al final sólo genera estrés, agobio e incertidumbre en los docentes, los estudiantes y los apoderados. 
  • Iniciar un proyecto a partir de una pregunta cuya respuesta puede ser encontrada en Google significa ni más ni menos que el fracaso del proyecto. Es importante dar un inicio que se acerque lo más posible al desarrollo de un proyecto de investigación en donde se construye el conocimiento. 
  • Seguramente a todos nos gusta el postre más que el plato principal y comemos rápido para llegar al postre. Algo similar ocurre con el ABPro cuando nuestros estudiantes se concentran sólo en el producto final sin vivir el crecimiento a través de todo el proceso. 
  • Sin duda que esta metodología invita y promueve la creatividad pero no debemos olvidar los objetivos de aprendizaje que orientan la tridimensionalidad de los aprendizajes (contenidos, habilidades y actitudes). Ellos son la base que conduce el camino y le dan sentido a la creatividad. 
  • Hay un discurso que dice que los estudiantes son el centro del aprendizaje, que deben tener una participación activa. Pero en la realidad se olvida esta voz y creamos el proyecto para ellos pero sin ellos, al estilo más puro estilo del despotismo ilustrado del siglo XVIII.
  • Otro error que tiene relación el anterior es no comunicar a los estudiantes las reglas del juego de la evaluación a la que serán sometidos. La transparencia en esta metodología es fundamental para su éxito.
  • Finalmente, excluir a los apoderados de la aplicación del ABPro es un error que se debe evitar pues ellos pueden convertirse en nuestros grandes aliados que, como tales, se sentirán fuertemente comprometidos para que resulte. 

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