“No digas cómo hacerlo, muéstrales cómo hacerlo y no digas ni una palabra. Si lo dices, mirarán como mueves los labios. Si se los muestras, querrán hacerlo por sí mismos.”

María Montessori

La metodología del ABPro “es una experiencia de aprendizaje donde los alumnos son llevados mediante preguntas significativas a explorar, conocer y comprender el mundo real” (Arrighi y Mañá, 2020). Actualmente, la institución escuela vive una crisis profunda en cuanto a su rol y su función en las sociedades, esto debido a la velocidad de los cambios tecnológicos que han derivado en transformaciones sociales. La escuela como transmisora de contenidos ha quedado cuestionada, haciendo evidente la necesidad  de intencionar un cambio a la cultura escolar que la sostiene. 

La transformación, que se necesita, puede venir desde fuera de la institución, pero corre el riesgo de que no tenga ningún anclaje con la comunidad educativa y quede en el papel o puede producirse desde sus entrañas, es decir, un movimiento interno que vaya propiciando pequeñas acciones en forma sistemática a partir de la metodología, la didáctica y ,finalmente, las prácticas docentes. En este contexto, el ABPro es una de las estrategias internas, que va más allá de su aplicación en el aula, puesto que al incorporar principios como el trabajo colaborativo, las comunidades de aprendizaje, la evaluación auténtica y formativa, el aprendizaje significativo, la autoevaluación y la coevaluación, la reflexión y la creatividad lleva no solamente cambios en las prácticas docentes sino que produce cambios en la cultura escolar

El modelo educativo tradicional imperante es una estructura refractaria a los cambios y plantear una metodología como el ABPro con estudiantes protagonistas, docentes mediadores de los aprendizajes, la interdisciplinariedad de las asignaturas y el viaje a la integración de los saberes, implica cuestionamientos, genera crisis y despierta miedos que llevan a boicotearlo de alguna u otra manera. 

Abordar la transformación de la cultura escolar es una tarea que implica tiempo y persistencia, pero una vez que iniciamos el camino aplicando una metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos la pregunta que surge es ¿Cómo logramos que perdure en el tiempo? En este sentido se pueden mencionar cuatro factores que ayudarán para que los cambios sean reales y definitivos

  • El marco conceptual: Para el ABPro la buena voluntad y la perseverancia son importantes, pero son insuficientes sino van acompañadas de una base teórica y pedagógica sólida entre los docentes. Hay que revisar si estamos mirando de la misma forma ciertas dimensiones educativas como, por ejemplo, entender al estudiante como constructor de los aprendizajes, o si creemos que, en el proceso evaluativo los niños y niñas deben involucrarse activamente, o si estamos de acuerdo en formar en la autonomía y la capacidad crítica de los estudiantes dando espacios reales a la participación a las opiniones y la discrepancia con ellas.
  • El liderazgo: Es necesario romper con la verticalidad de la escuela y  entender que los líderes que se encuentran distribuidos en todos los niveles administrativos y pedagógicos de la institución desarrollando con fuerza la proactividad, trabajar con los otros, convocar equipos y movilizar voluntades, entre otros.
  • La comunidad: Al principio solo algunos deciden comenzar el desarrollo del ABPro pues es una decisión que implica riesgos, pero una vez que el resultado es positivo se convierten en agentes motivadores para que otros docentes se involuvren. Por eso es clave que aquellos que iniciaron la aventura sean abiertos a la posibilidad de mayor participación, superando su temas personales y no apropiándose de esta forma de trabajo. Además con la capacidad de recibir aportes y comentarios. Convertir a la escuela en un escenario en que algunos son innovadores y otros no, finalmente frustra la transformación educativa.  
  • Los poderes del educador: No somos super héroes que en forma individual podemos solucionar todos los problemas de la escuela, pero tenemos grandes poderes como la cooperación para abordar las dificultades más complejas, el uso el error como una oportunidad de aprendizaje, tanto en los estudiantes como en nuestras prácticas docentes, la apertura mental de escuchar, de ser receptivos, la buena comunicación y, por ultimo, el poder de mi persona como modelo para nuestros estudiantes. Siempre seremos modelos a seguir para nuestros alumnos aunque creamos lo contrario. Nos observan, cómo nos vestimos, hablamos, nos conducimos. Somos sus ejemplos, usemos esa influencia para el bien.

La transformación de la cultura escolar puede comenzar a partir del ABPro y con un actor clave: el docente; sin la acción de los maestros y maestras y una voluntad decidida basada en el afecto a sus estudiantes y querer para ellos un mundo mejor todo lo demás son buenas intenciones y discursos vacíos de contenido. 

Como ATE Educafuturo tenemos disponible la capacitación de Aprendizaje basado en Proyectos, la cual cuenta con registro ATE, puedes conocer más detalles en el siguiente link

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