“Solo aprende el que quiere. Por eso es tan compleja la tarea docente: porque no se trata solo de transmitir con rigor el conocimiento, sino de despertar el deseo de saber. La profesión docente gana autoridad por el amor a lo que enseña y el amor a quienes enseña”

Miguel Ángel Santos Guerra

En la actualidad las Bases Curriculares de nuestro país señalan, explícitamente, la tridimensionalidad de los aprendizajes, esto es, se ponen en juego: contenidos, procedimientos y actitudes. Sin embargo, en algunas escuelas aun persiste un modo de trabajo fundamentado en la transmisión de contenidos dejando de lado el saber hacer y el saber ser. Quedando los estudiantes, según Perez-Paetow, bajo la dinámica didáctica del repetir, memorizar y escupir, sin posibilidades reales de subir a un nivel de desarrollo de competencias, por lo que el estudiante se convierte en un mero recipiente donde se ingresan contenidos. El ABPro es una metodología que invita a los docentes a salir de su zona de confort y los impulsa a poner al estudiante en el centro de los aprendizajes considerando sus características, intereses y capacidades. Desde este punto de vista, una pedagogía basada solo en acumular conocimientos es un error profundo y hoy lo que se necesita es una pedagogía centrada en el desarrollo de competencias, es decir la capacidad de llevar a cabo acciones y tareas para lograr un fin determinado, con autonomía y en coordinación con otros. De acuerdo a lo anterior es posible considerar cinco capacidades fundamentales que deben ser intencionadas para un efectivo desarrollo de esta metodología y para lograr en definitiva el desarrollo de competencias para la vida. Todas están interrelacionadas entre sí, de manera que no es suficiente abordar una de ellas o dos o tres, sino que deben ser trabajadas todas y en conjunto para que sean efectivas y den origen a la integralidad que buscamos en nuestros estudiantes como personas. De acuerdo a la literatura actual (Arrighi y Maña, 2020; Domenech, 2019; Perrenoud, 2012) se pueden distinguir cinco competencias claves para un buen desarrollo de la metodología ABPro y como inciden y aportan al trabajo de proyectos.

  • La competencia del autoconocimiento.

“Conócete a ti mismo” es una frase poderosa que el filósofo griego Sócrates nos legó para la posteridad. Una capacidad formidable cuando se desarrolla en los estudiantes. Y que en acción implica la aceptación de cada uno con sus fortalezas y debilidades, y tener altas expectativas de sí mismo. De esta forma se fortalece la integración a la comunidad y la necesidad natural de trabajar con otros. La metacognición está muy asociada al conocerse, pues aquí se solicita que el estudiante tome conciencia de cómo aprendió, qué le gusto de lo trabajado, qué aspectos le ayudan a aprender mejor. Permite la autoevaluación como un proceso de crecimiento personal. Y estos aspectos son parte esencial en el desarrollo del Aprendizaje Basado en Proyectos en cual durante sus etapas requiere de los estudiantes la capacidad de estar autoevaluando su trabajo y tomando conciencia de como esta aprendiendo.

  • La competencia de la regulación emocional.

Nuestras emociones son un gran motor de las acciones que realizamos cotidianamente. Sin emoción no hay acción. Pero es importante conocerlas, entenderlas y aceptarlas para llegar a tener la capacidad de regularlas y para expresarlas de la mejor manera posible. Reconocer las emociones propias y las de los demás, en cuanto a comprender su origen y empatizar es un buen inicio de la construcción de una comunidad de aprendizaje. Al mismo tiempo promover la capacidad de moderar los aspectos negativos y fortalecer los positivos. Todo en conjunto permitirá un trabajo en equipo notable. En el ABpro, la regulación emocional ayuda al trabajo en equipo en donde la negociación, la resiliencia y la empatía son determinantes para enfrentar los problemas y crisis que se van generando en sus distintas etapas. 

  • La competencia de la comunicación.

Se define como “la capacidad de expresarse y compartir con otros por medio del lenguaje verbal y no verbal” (Arrighi y Maña, 2020). Como docentes sabemos lo importante qué es y la llevamos al aula “para que nuestros alumnos desarrollen capacidades que les permitan comunicarse a través de un lenguaje de vida que los ayude a relacionarse en armonía con lo que los rodea” (Rosenberg, 2006). El ABPro es una experiencia que juega un papel muy importante en el desarrollo de esta capacidad, pues durante el proceso los alumnos y alumnas deben, en diversas ocasiones, presentar o comunicar el proyecto utilizando diversos lenguajes. Por ejemplo, al explicar la elección del proyecto, en las conversaciones de los equipos, discusiones en el trabajo y responsabilidades de los equipos, presentación de los avances, en los procesos de coevaluación al interior de los equipos y hacia otros equipos y, finalmente, en la presentación del producto final y la reflexión posterior en donde se realiza la metacognición. 

  • La competencia de la cooperación.

Las personas somos seres individuales, pero que vivimos en sociedad y para vivir y sobrevivir necesitamos de la cooperación. Algo que hoy se contradice con la promoción del individualismo y la competencia como valores centrales de la cultura vigente. La cooperación significa avanzar en conjunto detrás de un objetivo común, estar en comunión, vivir la otredad como un elemento indispensable para mi construcción como persona. En el ABPro esta capacidad es central, se trabaja en equipos, en donde hay compromisos precisos, donde se avanza coordinadamente, en donde si fracasa uno, fracasan todos. No son grupos instrumentales en donde cada uno hace una tarea y una vez terminada se acaba su participación y sale del grupo, por el contrario son equipos en que la confianza en el otro es la base y cada tarea determinada y distribuida se debe hacer porque de otra manera no se puede avanzar. Significa estar pendiente en una doble dimensión, la intrapersonal y la interpersonal. Lo que lleva a un alto rendimiento y un crecimiento sostenido como ser humano a través de esta experiencia memorable.

  • La competencia del pensamiento crítico.

El pensamiento crítico es adoptar una postura definida y personal fundamentada sobre una situación o hecho de la realidad ¿Cómo lo hacemos posible en el aula? Mediante rutinas o estrategias breves y sencillas, por ejemplo, un protocolo para enfrentar un tema mediante preguntas determinadas ¿Por qué?, ¿cómo?, ¿qué lo explica? Esto funciona como un andamiaje para que el estudiante al practicarlo con frecuencia lo vaya adoptando de manera paulatina. A lo largo del proceso los participantes deben continuamente hacerse preguntas, cuestionarse y reflexionar con relación al equipo, la tarea y su participación. Esta competencia se facilita si va acompañada de confianza y compromiso lo que permite expresar las diferencias y cuestionamientos sin que signifiquen conflictos, pues se entienden en el contexto de las metas comunes para desarrollar el proyecto de acuerdo a lo planificado y trabajado.  

En síntesis el Aprendizaje Basado en Proyectos es una metodología que, para su buen resultado, requiere intencionar el desarrollo de estas cinco competencias claves, pues están íntimamente relacionadas entre ellas y apuntan a promover la tridimensionalidad de los aprendizajes. 

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